Replanteando la educación económica

Muchos estudiantes comparten una preocupación sobre qué se enseña en los ramos del área económica. Esto debido a la falta de relación de lo enseñado, con la actualidad económica a nivel tanto nacional como internacional. Docentes y economistas también consideran que se ha desconectado la enseñanza de lo importante, y se ha impartido economía como si las últimas décadas no hubieran sucedido.

Creo que muchos de nosotros nunca nos hemos detenido a pensar en cómo y qué se enseña de economía en nuestras escuelas y universidades. Si, tal vez, seguimos enseñando o aprendiendo conceptos y estrategias, algo oxidadas, inefectivas. Muchas veces comparamos nuestros proyectos de obras públicas o sistemas de transporte con países desarrollados, pero no hemos imitado las propuestas educacionales de las grandes potencias. ¿Qué instancias tienen los alumnos para influir en lo que se les enseña? ¿y qué espacio tienen para promover sus propias iniciativas y/o programas económicos?

La situación en Chile

Los contenidos que se enseñan en los ramos universitarios en Chile, abarcan principalmente funcionamientos de mercado, la variación de indicadores económicos y financieros (Dólar, Euro, IPC, UF, UTM), competencia, estrategias de crecimiento que muchas veces son obsoletas. No se potencia en gran medida la investigación, pensamiento crítico y planteamiento de nuevas estrategias para el crecimiento. No se consideran las problemáticas sociales del país, como desigualdad, centralismo, la gran migración de profesionales calificados al sector privado, entre otras. Los alumnos carecen de instancias que los motiven a buscar soluciones aplicables al país, y esto se traduce en un estancamiento intelectual en lo económico.

¿Qué podemos esperar de generaciones que están siendo educadas de acuerdo a concepciones y prioridades económicas obsoletas y que no se adhieren a lo atinente? Medio ambiente e innovación son tópicos que no se escuchan en nuestras aulas con frecuencia. En colegios y universidades de rendimiento medio-bajo, la probabilidad de potenciar la observación de dichos tópicos es bajísima. Se necesita urgentemente mayor debate y pensamiento crítico en las estrategias económicas de nuestro país desde ya. Requerimos de más instancias para aprender, analizar y replantear políticas tanto macro como microeconómicas, aprendiendo de la experiencia foránea y generando nuestros propios proyectos.

Con esto en mente, es necesario considerar dentro de la agenda de educación qué le estamos enseñando a los estudiantes. Observemos si realmente estamos entregando instancias y herramientas que sirvan al avance intelectual de nuestros estudiantes, tanto económicamente como en general. ¿Realmente estamos capacitando a nuestros ciudadanos y profesionales para lidiar con dificultades económicas que frenan nuestro avance hacia el desarrollo? ¿Es lo que se enseña en aulas realmente lo necesario para acabar de una vez por todas con las problemáticas sociales que aquejan a nuestro país?

Aportes foráneos

Debemos imitar iniciativas y la inquietud de los estudiantes de Manchester. Son ellos mismos quienes han propuesto cambios de fondo en lo que se expone en las aulas, generando instancias como Core (Curriculum Open-access Resources in Economics), liderada por la profesora Wendy Carlin de la UCL. Este programa promueve el análisis económico desde ámbitos multidisciplinarios, generando estrategias económicas nuevas y efectivas a través del trabajo conjunto.

Es necesario hacernos cargo de cambiar la falta de relevancia pública y educacional que tiene la economía. Si se mantiene la carencia de instancias que promuevan la investigación y trabajo multidisciplinario, seguiremos estancados en la desigualdad y el camino al desarrollo. Sigamos el ejemplo de “Historia de un oso” y del ganador del Pritzker. Creamos en nosotros y generemos economía “made in Chile”.